El investigador Héctor Ruiz, en Galicia: “El debate no es tecnología en las aulas sí o no, sino cómo”

El debate “Tecnología en las aulas: A favor o en contra” está mal formulado en la opinión del investigador en Psicología Cognitiva Héctor Ruiz Martín (Barcelona, 1980), director de la International Science Teaching Foundation y uno de los participantes de la segunda edición del Ciclo de Cultura Científica de la Xunta que, hoy jueves, arranca en Santiago de Compostela -Biblioteca de Galicia, Cidade da Cultura, a las 18:00 horas-.

El biólogo especialista en aprendizaje -en las últimas décadas impulsó numerosos proyectos encaminados a la mejora de la enseñanza, así como a proporcionar herramientas y metodología a docentes y alumnos- considera que la pregunta que hay que responder es “Cómo introducir la tecnología digital en las aulas” de manera que contribuya a mejorar los métodos de aprendizaje o a solventar las dificultades que éste último pueda presentar.

Es el director de la International Science Teaching Foundation, ¿cuál es el propósito de esta entidad?

Se trata de una entidad sin ánimo de lucro centrada en el apoyo en la investigación científica, más concretamente, en la información sobre cómo aprenden las personas para fundamentar mejor la práctica educativa. La sede está en Londres y nos encontramos en proceso de trasladarla a Barcelona. Somos unos 50 profesionales.

¿Cuál es el uso que se hace actualmente en las aulas españolas de la tecnología digital?

Depende de la comunidad. Hay algunas en las que la tecnología está más introducida, por ejemplo, en Cataluña. En Galicia sé que hay centros que tienen dispositivos para cada estudiante. Depende del ciclo también. En el último de Primaria hay algo, pero donde más se nota es en Secundaria. Se trata, en todo caso, de usar la tecnología en donde tiene sentido. También en cómo usarla. En este extremo, tenemos casos de éxito y de uso adecuado, pero también se está empleando la tecnología sin que haya detrás una buena planificación. El problema, en general, es cómo se está introduciendo, pues puede acabar convirtiéndose en una solución buscando un problema.

Bien empleada, es un recurso muy útil.

La tecnología es una herramienta y, como tal, tiene la capacidad de ayudarnos a resolver determinadas cuestiones de una manera más fácil o, directamente, haciéndolas posible. El tema, también, es que hay muchas cosas que no necesitan de la tecnología. Debemos plantear, primero, qué necesidades o problemas tenemos y, a partir de ese momento, ver en qué nos puede ayudar la tecnología digital. Si es que no nos puede ayuda, pues es mejor no introducirla para no complicarnos.

Una clase con pantalla digital. Foto: Shutterstock

En el ámbito del aprendizaje, ¿en qué punto es positiva?

En el aporte multimedia, el aprendizaje a través del medio que no solo es la lectura, que por sí misma ya es muy importante. También en la interactividad o a la hora de tener un feedback, pues el profesor puede ir recibiendo información sobre lo que están haciendo los estudiantes, cómo lo llevan… Lo que pasa es que si introduces tecnología para seguir haciendo lo que ya estabas haciendo, pues no tiene ningún sentido. El caso más paradigmático en este extremo es la sustitución de libros de texto por digitales, pues son básicamente lo mismo. Si se trata de aprender a través de la lectura es mejor el libro el papel, pues es mucho más fácil. El libro en digital puede generar distracciones si no lo tienes bien controlado.

“Si se trata de aprender a través de la lectura es mejor el libro en papel, pues es mucho más fácil. El digital puede generar distracciones”

¿A partir de qué edad o curso es recomendable el uso de dispositivos electrónicos en las aulas?

Depende del objetivo concreto, también del tiempo que se van a utilizar… ¿En los primeros cursos de Primaria tiene sentido usar tecnología? Pues, en la mayoría de los casos, no. Pero habría cuestiones puntuales en las que sería interesante. No vale decir “la tecnología”, sino “qué tecnología”, “para qué” y “con qué uso”. Lo que ocurre a veces en educación es que vemos la tecnología no como un medio, sino como un fin. No se trata de innovar o de hacer cosas distintas porque sí. Las cosas distintas hay que hacerlas cuando tú no estás satisfecho con algo. Si, por ejemplo, no estás contento con la comprensión lectora de tus estudiantes lo que tienes que hacer es buscar una solución que, a lo mejor es tecnológica, o quizás no.

Entre las voces críticas subyace la creencia de que la tecnología digital merma la atención del alumnado.

Bueno, a ver, tu capacidad de prestar atención es la misma, lo que pasa es que te ofrece más distracciones. Hay que planificar muy bien cómo evitar los problemas que pueden derivarse de la introducción de la tecnología en clase. Se trata de implementar estrategias de gestión del aula para que los alumnos no se vayan a donde no toca.

¿Y en cuanto a los procesos psicológicos básicos? Hay quien defiende que escribir ayuda a memorizar y a entender.

Ese es un tema interesante porque hay malos entendidos que se están introduciendo en este debate y nos están desorientando. Escribir a mano no mejora la memoria. La investigación nos dice que no importa si escribes a mano o al teclado, sino si estás pensando en el significado de lo que escribes. Otra cosa, por ejemplo, es estar aprendiendo un alfabeto en otro idioma, entonces, claro, si quiero recordar cómo es un símbolo una tecla pues resulta más fácil lograrlo dibujándolo que no picando una tecla que lo contiene. Pero esto no tiene nada que ver con un contenido semántico.

“No importa si escribes a mano o al teclado, sino si estás pensando en el significado de lo que escribes”

¿El uso de las pantallas puede afectar a la calidad de la visión o al sueño?

Se puede leer, incluso, de voces autorizadas, que el uso de pantallas produce miopía, pero un optometrista te dirá que el problema no es la pantalla sino estar mucho tiempo mirando un punto cercano. Leer, por desgracia, promueve la miopía. No son las pantallas. Tampoco éstas influyen en el sueño, solo si te pones a usarlas antes de ir a dormir: Primero, porque te pones delante de la pantalla cuando deberías estar durmiendo. Segundo, porque hay contenidos que producen una activación emocional. Luego hay otras cuestiones más debatidas y relacionadas con la luz de la pantalla. Tenemos que aprender, en definitiva, a autorregularnos.

Hay países en los que se ha limitado el uso de los dispositivos electrónicos.

Lo de Suecia, por ejemplo, ha sido un malentendido. No ha eliminado la tecnología de las aulas. Contaban con un plan de digitalización muy agresivo. En 2017, pasaron a abordar en digital las pruebas diagnósticas que antes hacían en papel. Entonces, los niños de Cuarto de Primaria debían pasar unas pruebas delante de una pantalla y claro, enseguida se dieron cuenta de que tendrían que sentirse cómodos con las pantallas para obtener los mejores resultados. Lo anterior, hizo que los estudiantes tuvieran que ponerse con esto de manera muy intensiva, por lo que el Gobierno decidió detener la situación y poner todo en manos de un comité de expertos. Pero no hay ningún país que haya restringido el uso de la tecnología educativa. Otra cosa es la normativa en torno al teléfono móvil.

¿En España existe algún pacto para regular el uso de las tecnologías digitales en los centros?

Yo creo que en muchos casos la tecnología se ha introducido sin planificación ni preparación. Hay muchas cosas que hay que planificar muy bien. Por último, pienso que hay que responder a la pregunta sobre si la tecnología te puede ayuda a resolver determinadas cuestiones mejor que la opción de no tenerla. Si es sí, te aconsejaría que la introdujeses.

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