Un estudio revela por qué no ves el mundo a la misma velocidad que Rafa Nadal
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Descubren que algunos seres humanos son capaces de ver lo que otros no pueden percibir, un hallazgo fundamental para comprender las capacidades de deportistas y gamers

¿Cuántos fotogramas por segundo puede ver el ojo humano? A las voces expertas les cuesta ponerse de acuerdo en una cifra exacta, pero hasta ahora el consenso dictaba que los humanos pueden ver a una velocidad de entre 30 y 60 fotogramas por segundo (FPS). Nosotros no nos damos cuenta de forma consciente, pero a grandes rasgos lo que sucede es que nuestros ojos detectan estos ‘cuadros’ y nuestro cerebro rellena los huecos que faltan creando imágenes de vídeo fluidas en lugar de detectarlas como “fotos una encima de la otra”.

El cine utiliza unos 24 FPS o 30 FPS, en el caso del cine digital. Pero algunos videojuegos utilizan 60 FPS e incluso más de 100. ¿Es esto mucho o poco? Y, lo más importante, ¿todos los humanos somos capaces de asimilar estas señales visuales? Parece que no. De hecho, investigadores del Trinity College de Dublín, en Irlanda, acaban de descubrir que la velocidad de percepción visual varía muchísimo entre unas personas y otras. Algunas, incluso, son capaces de superar el umbral de lo que se creía posible.

Esto explicaría por qué hay personas como Rafa Nadal, que parecen capaces de leer rápidamente cuál será la trayectoria de una pelota de saque que viaja a 200 kilómetros por hora. O cómo algunos jugadores de videojuegos profesionales reaccionan a las balas cibernéticas con una reacción casi sobrehumana. No solo eso: la velocidad de procesamiento visual también se puede usar como una medida para conocer el estado de envejecimiento cerebral.

De todo eso habla el nuevo estudio liderado por los científicos del Departamento de Zoología de la Facultad de Ciencias Naturales y del Instituto de Neurociencia de la citada institución. Este equipo ha descubierto, mediante un experimento de “parpadea y te lo pierdes”, que hay grandes diferencias entre unos individuos y otros. Según sus resultados, algunas personas detectan señales visuales que cambian rápidamente a frecuencias que otros sujetos no pueden percibir.

Esto significa que hay seres humanos que acceden a más información visual por intervalo de tiempo que otros. Este descubrimiento sugiere que algunas personas tienen una ventaja innata en determinados entornos en los que el tiempo de respuesta es crucial, como los deportes de pelota o los e-sports.

«Aún no sabemos cómo podría afectar esta variación en la resolución temporal visual a nuestra vida cotidiana, pero creemos que las diferencias individuales en la velocidad de percepción podrían hacerse patentes en situaciones de alta velocidad en las que uno podría necesitar localizar o seguir objetos en rápido movimiento, como en los deportes de pelota, o en situaciones en las que las escenas visuales cambian rápidamente, como en los videojuegos de competición», explica Clinton Haarlem.

Él es doctorando de la Facultad de Ciencias Naturales y el primer autor del artículo, que acaba de publicarse en la prestigiosa revistaPLOS One. Sus resultados indican que «algunas personas pueden tener ventaja sobre otras incluso antes de haber cogido una raqueta y golpeado una pelota de tenis, o agarrado un mando y saltado a algún mundo de fantasía en línea».

¿Hay personas que perciben a más de 60 fotogramas por segundo?

Para probarlo, el experimento utilizó una medida llamada “umbral de fusión del parpadeo”. Como hemos comentado, el ojo humano podría detectar hasta 60 FPS. Si sustituimos los fotogramas complejos de un vídeo por una simple bombilla que parpadea, el ojo humano es capaz de percibir hasta 60 fogonazos individuales cada segundo.

Por lo tanto, una bombilla que parpadee más de 60 veces por segundo engañará a nuestra vista y nos dará la impresión de que está emitiendo luz fija. Este es el motivo por el que las bombillas fluorescentes parecen emitir un chorro de luz continua, pero, en realidad, titilan entre 100 y 120 veces cada segundo.

La frecuencia a la que dejamos de ver fogonazos individuales y percibimos una luz continua es lo que se llama umbral de fusión del parpadeo. Sirve para medir la velocidad de procesamiento visual, es decir, la capacidad con la que nuestro cerebro puede reconocer lo que ven nuestros ojos y reaccionar ante ese objeto.

Los investigadores descubrieron que la resolución temporal varía considerablemente de unas personas a otras, lo que significa que algunas ven más “imágenes por segundo” que otras. Algunos participantes en el experimento afirmaron que veían la luz completamente quieta cuando en realidad parpadeaba unas 35 veces por segundo, mientras que otros eran capaces de percibir el parpadeo a velocidades superiores a 60 veces por segundo.

«También medimos la resolución temporal en múltiples ocasiones en los mismos participantes y descubrimos que, aunque existe una variación significativa entre individuos, el rasgo parece ser bastante estable a lo largo del tiempo dentro de los individuos», añade Haarlem. Esto significa que nuestra capacidad visual es bastante estable. Un análisis posterior consideró que puede haber mayor variación en mujeres que en hombres.

La velocidad a la que ve el ojo: que supone para la salud

Andrew Jackson, catedrático de Zoología de la Facultad de Ciencias Naturales de Trinity, manifiesta: «Lo que me parece realmente interesante de este proyecto es cómo un zoólogo, un genetista y un psicólogo pueden encontrar diferentes ángulos en este trabajo. Para mí, como zoólogo, las consecuencias de la variación en la percepción visual probablemente tengan profundas implicaciones en la interacción entre depredadores y presas, por la inversión en capacidad de procesamiento cerebral».

Kevin Mitchell, catedrático asociado de Neurobiología del Desarrollo en la Facultad de Genética y Microbiología y en el Instituto de Neurociencias del mismo centro, declara: «Como sólo tenemos acceso a nuestra propia experiencia subjetiva, podríamos esperar ingenuamente que todos los demás perciben el mundo de la misma manera que nosotros». Pero no es así.

«Ejemplos como el daltonismo demuestran que eso no siempre es cierto, pero hay muchas formas menos conocidas en que la percepción también puede variar. Este estudio describe una de esas diferencias: la “velocidad de fotogramas” de nuestros sistemas visuales. Algunas personas parecen ver el mundo más rápido que otras», concluye.

En un futuro, valdría la pena investigar si esto se relaciona con el envejecimiento del cerebro y la aparición temprana de enfermedades neurológicas como la demencia o el alzhéimer.

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