Parpadea y te lo pierdes: descubren que no todos somos igual de rápidos con la mirada a la hora de detectar ca

La velocidad de procesamiento visual es la velocidad con la que nuestro cerebro puede reconocer lo que ven nuestros ojos y reaccionar. Se trata de una tarea muy compleja y resulta asombroso que suceda en tan poco tiempo si lo dividimos en etapas.

La luz pasa a través de la córnea en la parte frontal del ojo hasta que llega al cristalino. Luego, la lente enfoca la luz en un punto en la parte posterior del ojo en un lugar llamado retina. Allí las células fotorreceptoras en la parte posterior del ojo convierten la luz en señales eléctricas, mientras que las células conocidas como bastones y conos captan el movimiento. El nervio óptico transporta las señales eléctricas al cerebro, que las convierte en imágenes. Recién entonces el cerebro “reacciona” a la imagen y envía la información a nuestro cuerpo para que responda al estímulo. Lo más rápido que el cerebro puede procesar imágenes sucesivas no relacionadas es en intervalos de 0,1 segundos.

Esta función visual es extremadamente importante para los deportistas. La velocidad de procesamiento visual les permite leer rápidamente cada situación y adaptar su desempeño para obtener los mejores resultados. Pero también se utiliza en algo que vemos a diario: la televisión o los videojuegos.

Estamos bastante acostumbrados a ver vídeos o programas que se reproducen a una velocidad de 24 a 30 fotogramas por segundo. Las películas filmadas en película se graban a una velocidad de 24 fotogramas por segundo o FPS por sus siglas en inglés. Eso significa que 24 imágenes pasan ante tus ojos cada segundo. Pero, ¿cuántos FPS puede ver el ojo humano? La respuesta corta es que es posible que usted no pueda registrar conscientemente esos cuadros, pero sus ojos y su cerebro pueden ser conscientes de ellos, de ahí que muchos videojuegos apunten a una velocidad de 60 fotogramas por segundo. ¿Es esto suficientemente rápido? Y, más importante aún: ¿es común a todos los humanos?

Utilizando un experimento de “si parpadeas te lo pierdes”, un equipo de científicos del Trinity College Dublin, liderado por Clinton Haarlem, ha descubierto que los individuos difieren ampliamente en la velocidad a la que perciben las señales visuales. Algunas personas perciben una señal visual que cambia rápidamente en frecuencias que otras no pueden, lo que significa que hay quienes acceden a más información visual que otras.

Para cuantificar esto, los científicos utilizaron el “umbral crítico de fusión de parpadeo”, una medida de la frecuencia máxima a la que un individuo puede percibir una fuente de luz que parpadea.

Si la fuente de luz parpadea por encima del umbral de una persona, esta no podrá ver que está parpadeando y, en cambio, verá la luz como fija. Algunos participantes en el experimento indicaron que veían la luz completamente quieta cuando en realidad parpadeaba unas 35 veces por segundo, mientras que otros aún podían percibir el destello a velocidades de más de 60 veces por segundo. Esto es muy distinto de ver imágenes que cambian en ese lapso, aquí solo se trata de “ver” el espacio entre los parpadeos de la luz.

El hallazgo, publicado en PLOS One, sugiere que algunas personas tienen una ventaja innata en ciertos entornos donde el tiempo de respuesta es crucial, como en los deportes de reacción.

“También medimos la resolución temporal en múltiples ocasiones en los mismos participantes y descubrimos que, aunque existe una variación significativa entre los individuos, el rasgo parece ser bastante estable a lo largo del tiempo dentro de los individuos”, señala Haarlem.

Aunque nuestra resolución temporal visual es bastante estable de un día a otro en general, un análisis post hoc sugirió que puede haber una variación ligeramente mayor a lo largo del tiempo entre las mujeres que entre los hombres.

“Todavía no sabemos cómo esta variación en la resolución temporal visual podría afectar nuestra vida cotidiana – concluyen los autores-, pero creemos que las diferencias individuales en la velocidad de percepción podrían volverse evidentes en situaciones de alta velocidad en las que uno podría necesitar localizar o rastrear rápidamente“.

También hay que destacar que esta capacidad se va deteriorando con los años, aunque tampoco lo hace al mismo ritmo en todos. Esto explicaría el motivo de la “longevidad” deportiva de algunas personas, como porteros de fútbol o balonmano, que se mantienen activos profesionalmente aún después de los 40.

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