Del marcapasos al combate al dolor de espalda: uruguayos crean tecnología que se lleva adentro del cuerpo

En Uruguay sea crean dispositivos para el futuro y que tal vez, como uruguayo, no puedas usar nunca. El camino lo marcó Orestes Fiandra y ahora ya hay al menos cuatro compañías que se dedican a la fabricación y diseño de dispositivos que se venden en Estados Unidos por decenas de miles de dólares y que generan beneficios a las compañías por millones.

Tanto es así, que en el último mes se realizó una conferencia internacional en Punta del Este, donde contaron avances en este sector. Nicolás Barabino, su impulsor, habló de una industria que no para de innovar y que Uruguay es un actor fuerte en el rubro.

En el país hay ingenieros eléctricos, industriales, químicos y que desarrollan software, especializados en producir tecnología de punta que va adentro, que conquista el mercado internacional, según reveló Barabino. Y hay cuatro empresas que se dedican a la industria.

Fiandra, el pionero

La historia de los implantables en el país comienzan en la década del sesenta de la mano de Orestes Fiandra. El 3 de febrero de 1960, este cirujano uruguayo junto a Roberto Rubio le colocaron un marcapasos de fabricación sueca a una abogada de 41 años, que portaba un bloqueo aurículo ventricular de tercer  grado que le provocaba pérdidas de conocimiento por paros cardiacos que se repetían hasta diez veces por día. 

Fiandra, que logró que Uruguay sea el segundo país del mundo en colocar este dispositivo a una paciente, y a su vez que este fuera el primer implante exitoso de larga duración en el mundo , había presenciado el desarrollo de los primeros prototipos siendo estudiante en Suecia en el Instituto Karolinska. .

Fiandra fundó el Centro de Construcción de Cardioestimuladores (CCC) que creció de manera exponencial a lo largo de las décadas siguientes. En 2014,  fue vendida a inversores extranjeros y hoy forma parte de Integer Holdings Corporation, empresa líder a nivel mundial en dispositivos médicos y sus oficinas están en lo que era la casa del cardiólogo, en Punta Gorda, tal como cuenta esta nota de El Observador.

El mayor fabricante

Stefano Ghiardo, senior manager de Marketing de Integer, contó que en Uruguay se fabrica un dispositivo que busca estimular la médula espinal a quienes tienen dolores crónicos en la espalda. “Acciona sobre el nervio”, contó.

El mercado de estos dispositivos, que está “superregulado” en Estados Unidos, cuenta con una fuerte supervisión de la Food and Drug Administration (FDA) de ese país. Para la FDA, hay tres clases de productos a los que revisan. En el caso de estos implantables tienen las exigencias más altas y una supervisión en Uruguay luego de que empieza a producir. “Viene gente que te audita tu sistema de calidad. Pregunta cómo lo hiciste”, aseguró.

Los dispositivos implantables requieren tiempo de producción. El que estimula la médula espinal empezó a idearse en 2008 y terminó aprobándose en 2015.

Estos tratamientos son muy costosos. “Cuestan decenas de miles de dólares”, aseguró Stefano. En Uruguay no hay seguros de salud que lo cubran, aunque una persona si quisiera podría hacérselo de manera independiente viajando a Estados Unidos.

Aseguró que el Fondo Nacional de Recursos solo cubre implantables como los marcapasos y el tratamiento de estimulación cerebral profunda para el párkinson, que se aprobó en los 80. “Estamos muy atrasados”, comentó.

En esta compañía trabajan 85 personas en el diseño y 400 en manufactura.

Impulse dynamics y una terapia cardíaca

Se dedica al diseño de implantables. Su sede está en Estados Unidos y tiene abierta una oficina en Uruguay, en donde se dedican a desarrollar estas tecnologías.

Lo que han desarrollado es un dispositivo destinado para el tratamiento de la insuficiencia cardíaca, una afección en la que el músculo cardíaco no bombea sangre tan bien como debería al resto de las células del cuerpo. Con una terapia llamada CCM, el dispositivo libera energía que mejora ese bombeo. 

Impulse Dynamics

Pedro Arzuaga, uno de los representantes de la compañía en Uruguay, dijo a El Observador que “bastante más del 50%” del diseño del producto se realiza en el país.

En estos momentos trabajan en una nueva versión que incluirá a este dispositivo un desfibrilador implantable: cuando el corazón fibrila, este aparato también hará desfibrilaciones automáticas para evitar eventos graves.

Otra empresa diseñadora

Barabino es consultor de Focus, una empresa que se dedica a diseñar tecnología para el sector médico entre otras áreas. Uno de los proyectos en los que trabaja es un neuroestimulador para estimular el nervio sacro, lo que permitirá desarrollar diversas terapias de medicina bioelectrónica para tratar enfermedades autoinmunes. También trabajan en un monitor de glucosa implantable, fundamental para evitar que las personas se pinchen permanentemente para saber cuánto nivel de azúcar tienen en sangre o tengan que usar un parche que se reemplaza cada 14 días. En ambos casos están en instancias preclínicas, lo que demorará su implementación a largo plazo debido al largo proceso necesario para asegurar el beneficio para la salud de los pacientes.

Hattrick, una empresa uruguaya de software, son los únicos que se dedican a crear programas informáticos para las tecnologías que desarrollan otras compañías. Uno de los productos en los que trabajaron consiste en una aplicación web diseñada para los médicos que permite controlar, de forma remota, el ritmo cardíaco de un paciente.  

“El dispositivo recopila información sobre el paciente en tiempo real”, comentó Gastón Kozut, uno de los tres fundadores de Hattrick. Esto, mezclado con encuestas hechas a esos pacientes, permiten mejorar los tratamientos médicos. “Es algo parecido a lo que tiene el futbolista

Pero ahora están trabajando en un nuevo proyecto que busca trabajar en el dispositivo de insuficiencia cardíaca, que trabaja en una terapia distinta. En este caso, el artefacto puede ser modificado por un médico en cualquier parte del mundo: le puede decir al aparato que pase más o menos sangre por una vena para mejorar la circulación sanguínea de una persona.

El destaque uruguayo

Arzuaga destacó que en Estados Unidos se valora la “capacidad de diseño” que tienen los ingenieros uruguayos. “Como Uruguay tiene tantos en esta industria, tiene muy buena ingeniería y muy buenos valores éticos a la hora de probar los productos”, destacó.

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