Ibán García del Blanco: “La ley de inteligencia artificial es un triunfo de la democracia europea”

Hace apenas unos días, el pasado 13 de marzo, el Parlamento Europeo de Estrasburgo (Francia) acogió uno de los momentos que quedarán marcados en la agenda legislativa comunitaria: la votación del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (la llamada AI Act). 

En una jornada que comenzó lluviosa, pero en la que terminó saliendo el sol (que bien podría servir de metáfora de lo ocurrido dentro de dicho imponente edificio), los europarlamentarios se enfrentaron a la decisión de mantener su apoyo al texto de esta ley tras el acuerdo sobre su borrador alcanzado el pasado mes de diciembre en un trílogo que superó las 40 horas de negociación. 

La expectación en la ciudad francesa era máxima, ya que, aunque el sentir general era que la normativa iba a salir adelante y proseguir su camino legislativo, lo cierto es que existía cierto recelo dada la posición enfrentada entre el Parlamento y el Consejo en algunos puntos como el reconocimiento facial y biométrico en tiempo real, donde, finalmente, primó el acercamiento de este último. 

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La votación se produjo apenas un mes después de que el Comité de Representantes Permanentes (COREPER) diese su visto bueno a esta norma en mitad de múltiples rumores de oposición por las dudas que manifestaron Alemania y Francia sobre el impacto que podría tener la ley en el tejido innovador y empresarial. A pesar de todo ello, el COREPER mantuvo su respaldo y el Consejo pidió al Parlamento que la refrendase por su parte, algo que este organismo fijó para el pasado miércoles. 

Este día, calificado como “histórico” por los principales impulsores, el Reglamento fue apoyado con una amplia mayoría que se tradujo en 523 votos a favor, 46 en contra y 49 abstenciones. Con ello, finalmente, la ley de IA está más cerca de ser realidad. 

“El triunfo de la democracia”

Una de las grandes particularidades de esta norma es que ha sido posible gracias al trabajo de todos los miembros de las instituciones europeas, que más allá que el enfrentamiento, han buscado un punto común con el que esta legislación pudiese salir adelante con las máximas garantías posibles para los usuarios y la innovación. 

En este camino, ha tenido especial peso el trabajo realizado por España, ya que esta normativa fue posible gracias al esfuerzo de los representantes nacionales durante la presidencia española del Consejo de la Unión Europa, en la que se produjo el impulso decisivo para que saliese adelante. 

En este día tan importante para la materialización de este reglamento, D+I – EL ESPAÑOL pudo entrevistar a Ibán García del Blanco, eurodiputado del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, en el que se integra el PSOE, que calificó esta normativa como un “hito de carácter histórico y mundial”.

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En una conversación realizada en la cafetería reservada para los europarlamentarios, García del Blanco precisó que el desarrollo de esta ley es “un triunfo de la democracia europea”, ya que es “una norma complejísima en la que están en juego montones de intereses, de puntos de vista, cuestiones de carácter nacional y cultural”. 

“Hemos sido capaces, frente a todo eso y frente a la complejidad del proceso legislativo de la Unión Europea de ser los primeros en el mundo que dan una satisfacción general a la regulación de la inteligencia artificial”, apuntó. “Es para enorgullecerse de la democracia europea y de nuestro sistema democrático”. 

La síntesis de la negociación

El miembro de la Eurocámara explicó que esta ley pretende dar una regulación general horizontal “a todo el fenómeno de la IA”, por eso también es “única”.  

Así, precisó que es una tecnología que está presente en el “día a día”, que lo estará aún más en el futuro y que está definida por una serie de características que la hacen “absolutamente original”. Entre ellas, mencionó su capacidad de funcionar autónomamente, sin supervisión humana, y de evolucionar por sí misma. “Esto plantea retos regulatorios importantísimos“, resumió. 

En este sentido, García del Blanco destacó que la aproximación de la norma al riesgo que puede generar ayuda a que se puede adaptar ante nuevas evoluciones tecnológicas. “Si hubiéramos optado por regular la tecnología esto hubiera sido muchísimo más complicado, ya que habría que haber ido haciendo enmiendas permanentemente ante nuevas realidades”, añadió. 

La ley es perfectamente adaptable a cualquier evolución tecnológica“, afirmó. 

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Desde su punto de vista, este reglamento busca un equilibrio entre los derechos fundamentales, algo que considera “innegociable”, y la atracción y generación de la innovación y, por ende, “la investigación y la inversión en este sector”. 

Ante las fricciones surgidas en los diferentes trílogos sobre la identificación biométrica en tiempo real, el europarlamentario precisó que el texto final es la “síntesis de la negociación“. 

“El gran debate alrededor de cuestiones como el control biométrico en tiempo real es sobre cuestiones tan importantes para los seres humanos como la integridad física o el derecho a la vida, junto con otras que también son muy importantes como la intimidad o como el derecho a no ser sujeto de una vigilancia permanente y, por lo tanto, el derecho a la intimidad”, insistió. “Lo que hemos hecho es, de alguna manera, tratar de encontrar un punto de equilibrio“.

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